Pequeña Gran Niña

1. Como lo he leído mucho por ahí, voy a tratar de corregirlo: Valor de ley no es un western clásico. Aunque los personajes vistan como vaqueros y actúen como vaqueros, aunque se desarrolle en el Salvaje Oeste y haya caballos y tiros, la película de los hermanos Coen es un ejemplo de western posmoderno, o crepuscular; cualquier cosa menos clásico. El clasicismo en el western es aquel que sentó las reglas del juego a base de repetirlas. El que usó esas reglas y ese escenario para narrar relatos eternos. Por ejemplo, The Searchers -y casi todo el western de John Ford- crea y refuerza la mitología del western, sus personajes y sus códigos. En el western clásico no importa cómo era la vida en el Far West, importa la representación que se hace del entorno y de la leyenda del lejano Oeste.
El western posmoderno incide en esa subjetividad del relato clásico; en que todo aquello estaba contado para crear símbolos. Pequeño Gran Hombre (de Arthur Penn, 1970) narra en primera persona historias legendarias como la muerte de Wild Bill Hickok o la batalla de Little Bighorn, pero quitándole todo rastro de heroicidad. Los hechos reales pueden haber sido así o como la contaba el western clásico, pero en cualquier caso depende del narrador, y en eso es en lo que se incide. En El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, el último tercio de película subraya la cuestión de por qué unas leyendas permanecieron en el tiempo y otras se esfumaron. Valor de ley cuenta una de ellas.
2. Las notas de prensa insisten y hacen que se repita la letanía de que la película de los Coen está más inspirada en el libro de Charles Portis que en la versión de Henry Hathaway de 1969. La diferencia fundamental entre las dos películas es esa narración en primera persona. El punto de vista de todo el film de los Coen es el de la niña Mattie Ross -con un principio y un final con una explícita voz en off-, que describe a un borrachín Rooster Coghburn caricaturesco y distorsiona intencionadamente a la banda de forajidos que persiguen. Es la mirada de una niña y su contacto directo con los adultos, con historias que se mezclan entre lo verdadero -la muerte de su padre- y lo que puede ser imaginado, como el tratante de dientes que va enfundado en una piel de oso.

3. En la coda final se explicita que Coghburn acabó sus días participando en un circo como el Buffalo Bill´s Wild West, un show que funcionaba como parque temático del western y que en realidad era una casa del jubilado para una época que había pasado. Era una continuación forzada de un mundo idealizado que el siglo XX tiró abajo.







